-Supongamos entonces, si eso es lo que quieres-dijo con astió en la voz, volvió su mirada hacia los ojos de aquella persona que se le antojaba tan diferente de si, esta al encontrarse con los ojos dorados poso su mirada en el escritorio donde reposaba un cuaderno con un par de escrituras.
-¿Puedo leer?-pregunto en un tono casi inaudible , el de mirada dorada lo miro un tanto curioso y enseguida sonrió tomando el cuaderno
-Ven por ella- la extendió hacia el, sonriendole de manera extraña, vacilo por unos segundos, pensando si aquella sonrisa tendría algo escondido, pero la curiosidad termino traicionandolo y camino unos pasos hacia él, y cuando estuvo lo suficientemente cerca como para tomar el cuaderno, estiro su mano para tomar el ansiado cuaderno, demasiado cerca de la mano del de ojos dorados, este al sentir el tacto de la mano contraria, la tomo, atrayendo el cuerpo hacia el suyo.

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