-Me gustaría tomarte aquí mismo sin importar nada, que me pertenecieras
-No puedes
-¿Por qué no habría de poder?
-Porque ni tu ni yo nos pertenecemos
Y eso era cierto, pero oírlo de su propia voz agrandaba mas el vacío que los separa, no dudo, ni cuando tomo su mano y lo beso, ni cuando poseyó su cuerpo.
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