-Me gustaría tomarte aquí mismo sin importar nada, que me pertenecieras
-No puedes
-¿Por qué no habría de poder?
-Porque ni tu ni yo nos pertenecemos

Y eso era cierto, pero oírlo de su propia voz agrandaba mas el vacío que los separa, no dudo, ni cuando tomo su mano y lo beso, ni cuando poseyó su cuerpo.

0 comments:

Post a Comment